27-09-2010

El espacio de Mary

Hola!!
Soy la Mary...
Mi Kiltrit.... , osea perdon, el Kiltrober me pidio que les escribiera un articulo sobre algo, y esto se me ocurrio
Espero que les guste

Hace un par de semanas atrás estuvo en Chile Helen Fisher, antropóloga estadounidense que ha dedicado su carrera a estudiar el comportamiento amoroso de los seres humanos, el por qué nos enamoramos de determinadas personas, las diferencias entre hombres y mujeres al enamorarse, etc. Lo que más me llamó la atención, de entre toda su exposición, es que la biología juega un papel esencial a la hora de fijarnos en un determinado tipo de persona para enamorarnos. A partir de sus investigaciones,  concluyó que cuatro de las hormonas presentes en todas las personas -dopamina, serotonina, testosterona y estrógeno-, determinan el sistema químico del cerebro, dependiendo de las combinaciones en que se encuentren y las hormonas que predominen de entre estas cuatro. Fisher recopiló los resultados de sus investigaciones, y, tomando la clasificación de los temperamentos efectuada por Aristóteles -ojo: no confundir temperamento con carácter; el primero corresponde, en línas muy generales, a las características biológicas que determinan los impulsos e instintos del individuo, mientras que el carácter se refiere a las convicciones, manera de ser y actuar de una persona-;  elaboró cuatro perfiles: el explorador, el constructor, el negociador y el director.

El explorador se caracteriza por tener un temperamente curioso y buscar permanentemente los riesgos y las situaciones adrenalínicas; son personas muy seguras de sí mismas, impulsivas, oportunistas, impredecibles, espontáneos, extrovertidos, sociables, abiertos de mente y muy expresivos. En ellos predomina la dopamina.

El segundo perfil es el constructor. En ellos predomina la serotonina, y se caracterizan por su apego a lo tradicional y a las reglas establecidas; además, suelen ser cautos, un poco miedosos, estructurados, tienen un pensamiento más bien convencional, son confiables y porfiados, del tipo de personas que siempre tienen la razón. Los constructos tienden además a ser religiosos, meticulosos y leales.

Los directores, por su parte, tienen mayor presencia de testosterona, y se caracterizan por ser distantes, duros, muy racionales, analíticos, escépticos, generalmente muy hábiles con los números, creativos, exigentes, inflexibles. O sea, un tipo de persona no muy dada a las palabras dulces.

Finalmente, están los negociadores, en quienes predomina el estrógeno. Estos se caracterizan por ver las cosas "en panorámica", introspectivos, intuitivos, empáticos, altruistas, hipersensibles, suelen cultivar sus relaciones, dispersos, indecisos (los campeones del "mmm... Depende"), efusivos, compasivos, crédulos, calmados, curiosos, agradables.

Obviamente, en una persona pueden darse las características de dos de estos perfiles, es decir, son combinables, de manera que  puedes ser negociador/explorador o negociador/constructor, por ejemplo. Asimismo, sus investigaciones revelaron que las personas tienden a enamorarse de otros que comparten su perfil, excepto en el caso de los negociadores, que suelen preferir como pareja a un director (de hecho, contó que en Chile este es el patrón más común en la mayoría de las relaciones de pareja, donde el hombre es director y la mujer negociadora). Lo anterior es fácilmente explicable: un explorador preferirá a otro explorador, con quien podrá satisfacer su necesidad de vivir casi al límite, en lugar de un constructor, que tiende a la moderación y evita las emociones fuertes. Por lo mismo, este último preferirá a otro constructor, con quien compartirá su apego por lo convencional. Los obstáculos que tendrán estas parejas, en el primer caso, es el riesgo a las adicciones, no obstante que juntos se entretendrán bastante; en el caso de los constructores, el problema serán las discusiones eternas, ya que ambos buscarán hacer prevalecer su punto de vista sin dar el brazo a torcer. En el caso de las parejas directores/negociadores, se da una relación más bien complementaria, en donde el director suele llevar el mando, mientras el negociador hace precisamente eso: negocia, a fin de hacer prevalecer sus opiniones.

Me parecieron súper interesantes las investigaciones de Helen Fisher, porque invitan a reflexionar acerca de un tema que de interés universal, y ayuda a comprender también nuestros propias conducta en el romance. Y a saber qué tipo de persona nos conviene más ;)"

Mary


1 comentario:

  1. Anónimo9:48 a. m.

    Querida mery,

    ya que soy tu fan n°1, N°1, N°1, tengo que decirte, que te lei y me quede impresionadisima, jamás me imaginé que importancia tenian las hormonas en el enamoramiento.

    peggy

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